miércoles, 10 de septiembre de 2008

EL AMOR NO CORRESPONDIDO!!!!



Sobre el amor se ha escrito un número impresionante de libros. Unos excelentes y dignos de figurar en una antología de la excelencia. Otros, por cierto, la gran mayoría, han sido de pésima calidad. Estos últimos son los que han alimentado las frases trilladas y los conceptos equivocados (si es posible el término) sobre este sentimiento tan complejo.
Las definiciones se han dado desde el punto de vista de la literatura, la filosofía, la biología, la psicología y la historia. Intentar, por lo tanto, seguir añadiendo conceptos acerca del amor es una empresa sumamente peligrosa.
Sin embargo, a pesar de esta peligrosidad y con la inmensa posibilidad de aumentar el número de oraciones en el gran fraseario del amor, me he tomado la atribución de hablar en nombre de ese amplio porcentaje que está al margen de la intelectualidad y de las preferencias de cupido. Sin poseer la erudición de especialistas en la materia como el brillante Erick Fromm, el dantesco Leopoldo Chiappo o el polémico Anthony Giddens, asumo este reto desde la observación, la lectura y el análisis, pero sobre todo, desde el hecho, nada gratificante por cierto, de haberme inoculado “sin querer queriendo” ese extraño virus cuyo primer síntoma es la pérdida del pudor para expresar las consecuencias de dicha enfermedad. Este es el más claro ejemplo.Recientemente leí una frase de Woody Allen que me dejó sumamente preocupado: “Sólo hay un tipo de amor que permanece, el amor no correspondido”. Si esta premisa es cierta, quiere decir que al final de cuentas uno tiene que buscar urgentemente alguien que haga caso a sus anhelos o terminará eternamente enamorado del objeto amoroso que no le retribuye. Para entender mejor estas palabras es mejor ir a los conceptos de los maestros.